Todos somos maestros en algún momento del tiempo.

Un buen maestro es la luz al final del túnel, la brújula en el horizonte perdido, la claridad y la calidez en un día frío y nublado, la energía de la verdad sin el apapacho de la mentira, el que orienta con inteligencia no con amenazas. 

Gracias a aquellos maestros que no cejan en su empeño vocacional a pesar de la rebeldía de sus alumnos, al que guía a pesar de la necedad de la adversidad, el que se instruye día con día para ser un libro abierto y responder con sabiduría, porque cuando el conocimiento se acaba la sabiduría habla, y el conocimiento se hace experiencia y al maestro se alaba. 

Benditos mis maestros maravillosos que han dejado imborrable huella en mi camino.., en el de mi hijo, en el de todos… 

Bordando El Manto Terrestre, Remedios Varo

Felicidades a todos aquellos que en su vocación nata se entregan a la enseñanza y al compromiso natural y espontáneo de hacer que los que están a su alrededor aprendan a aprender y encaminen sus causas a mejores principios, valores y proyectos de vida.  Los maestros que logran que sus discípulos los sigan porque nunca se cansan de explicar lo explicable, porque en el empeño inyectan la curiosidad, porque quizá no siempre den las respuestas y fuerzan a los suyos a investigar, esos son a los que les deseo Felicidades, ya que lograron que un ser crezca y solucione, que inyecte ímpetu a la vida misma. 

Mis mejores parabienes  a todos los maestros y maestras, guías de vida, guías que orientan, guías que conducen a la mejor selección de la obra de la humanidad, que entre dejan ver lo malo para aprender, sin llevarnos a experimentar lo que hace daño. Que la fuerza del recuerdo y de la memoria enaltezca siempre a esos maestros, que he tenido el gusto de disfrutar su cátedra, que he vivido el placer de satisfacerme de su conocimiento, de hacerme crecer con la sabiduría de sus esfuerzos, y que se escriban para siempre en el libro de los que derraman su amor sin compromiso. 

La Sabiduría de un verdadero maestro fomenta la transformación y da alas.

Benditos sean por ese don maravilloso que no cualquiera posee y que nos alimentan el alma, el espíritu, el corazón y nos dan alegría al cerebro… 

Benditos mis maestros maravillosos que han dejado imborrable huella en mi camino.., en el de mi hijo, en el de todos… ¡Con toda mi admiración los abrazo con todo mi cariño!

¡Gracias y felicidades  maestros !


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