Narrando un viaje fantástico

II. Conociendo la Historia de Irán y sus Sorprendentes Vestigios, Museo de Arqueología en Teherán. 

Ya con una tibia temperatura matutina desperté con el ánimo envuelto en una aura de alegría que me dibujaba una gran sonrisa en el rostro, y con los ojos bien abiertos, desde ese primer día, desde ese primer momento que salí de mi habitación en el hotel ‘Espinas’ para comenzar a observar todos los detalles de la cotidiana vida de Irán, y por supuesto, todo lo que me llevaran a descubrir…, ya listos,  bajamos muy puntuales a desayunar. En el restaurante del hotel nos esperaba un buffet muy singular,  dátiles, pan sin levadura, yogurt agrio o lo que yo diría era jocoque, por mencionar algunos alimentos que degusté con voraz apetito; ahí, en el salón del restaurante, ya se encontraban todos los integrantes del grupo que apenas yo empezaba a conocer, aunque entre ellos iban personas muy queridas como Laura mi amiga, Maru y Miguel, un matrimonio que son un ejemplo y yo admiro tanto, así como Pily la Rectora del CUHI, la universidad a la que soy asidua alumna; era un grupo que en su mayoría éramos mujeres por lo que desde que pisamos tierras iraníes tuvimos que usar un pañuelo, pashmina o mascada en la cabeza debido a sus obligadas costumbres musulmanas, debo decir, que no nos obligaron a llevar el pañuelo a su estricta usanza, así que algunas de nosotras hicimos que fuera más alegre y divertida la experiencia,  la forma de colocarnos el pañuelo fue más para que nos adornara y nos evitará el calor, lo cual me entusiasmó mucho, así que, cada quien hizo diferentes diseños en su cabeza, yo la usé como un turbante durante los primeros días, ¡a mi me encantó probar esta manera a la cual no estoy acostumbrada! y creo que causamos mucha curiosidad a los lugareños. 

Al ir observando a las personas y sus costumbres, en ese primer inicio en tierras iraníes, me di cuenta que las chicas, ya sean jóvenes o maduras, en su mayoría, en especial las que trabajaban en el hotel, usaban el velo o pashmina no de manera tan estricta, ya que dejaban ver algo de sus obscuros cabellos, eran guapísimas, con hermosos y grandes ojos de color café amielado, con un maquillaje impecable y  manos muy cuidadas, con uñas largas y discretamente decoradas, tenían bellos cuerpos estilizados que no eran tapados por ropas holgadas, como las que nos indicaron que vistiéramos durante todo el viaje, lo que cumplimos con toda obediencia, en especial las chicas más jóvenes dejaban ver delineados cuerpos en atuendos muy joviales y ajustados, eso me animó mas a considerar a este, un país que no es muy estricto ni agresivo con las mujeres, como en los países vecinos musulmanes. 

Museo de Arqueología de Iran

Principiamos el día lleno de historia de la cultura pre-islámica y post-islámica, ya que visitamos el Museo de Arqueología en Teherán, el cual fue diseñado, inaugurado y dirigido por el Arqueólogo y Arquitecto francés André Godard entre los años de 1935 y 1937, cuando el se encontraba al servicio del primer periodo de los Pahlavi, antes de la Segunda Guerra Mundial. La entrada principal del Museo tiene un estilo de bóvedas que proviene de la dinastía Sasanidas del siglo IV.

Geografía de Iran

Ya dentro del Museo Amir, nuestro avezado guía, nos dió una excelente y muy didáctica explicación de la geografía de Irán, en donde encontramos, el desierto de trigo tostado “Lud”,  las minas de cantera, el caviar del Mar Caspio, el petróleo del Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormus, las minas de uranio (motivo por la que muchas veces se ha encontrado en asedio constante por otros países), el Mar de Omán que desemboca en el Océano de la India y la peligrosa frontera de Pakistán extremista, a lo que Amir nos hizo la imperativa recomendación, que lo mejor es permanecer en el centro del país, pues las fronteras con los países extremistas, como Irak y Afagnistan eran muy peligrosas, incluso para los iraníes.

Amir, que ya dije, fue nuestro inteligente guía, inició sorprendiéndome por todo su exhaustivo conocimiento, que en un muy buen castellano, nos explicó la historia de Irán, nos detallo cada vitrina, cada muro, cada estante, cada detalle, tan seguro era de lo que explicaba, que si hubiera inventado algo ni cuenta me hubiera dado, cosa que dudo absolutamente. Dentro de sus excelentes explicaciones me impresionaron las diferentes antigüedades persas, entre ellos, vasijas de cerámica, joyería, objetos metálicos, monedas, etc. que se exhiben en las tres salas que visitamos ( con historia Paleolítica, Neolítica Edad de Bronce, Edad de Hierro e historia de Oriente Medio), pero puse mi particular atención en especiales y simbólicos vestigios como por ejemplo la réplica del Código de Hammurabi, la cual fue creada en el año 1728 a.c., esta es  una piedra de 2.50 metros en donde están grabadas 282 leyes basadas en la aplicación de la ley del Talión, (“ojo por ojo, diente por diente”), pero también asegura los derechos y bienestar de la gente, su escritura es cuneiforme y fueron escritas por el rey de Babilonia Hammurabi con la finalidad de glorificar al dios babilonio Marduk como símbolo de justicia. El original del Código de Hammurabi que fue encontrado en la ciudad de Susa de la antigua Mesopotamia,  por supuesto, fue llevado a Francia y hoy en día se exhibe en el Museo de Louvre. 

También me interesó mucho la réplica de unos de los muros de la piedra original de los Aqueménidas que se encuentra en Persépolis, la escena que se replica es la llegada del Emperador Persa Darío I el Grande con bastones de flor de loto abierto, que son símbolo de la monarquía, seguido por el Príncipe Jerjes I, hijo de Darío I el Grande, el Jefe Religioso y el Jefe Militar, los cuales hacen un saludo, señalado en el tallado con el gesto de tapar la boca. 

Piedra de los Aqueménidas en Persépolis, la Llegada de Darío I El Grande

Es de llamar la atención el cómo enterraban a sus muertos, ya que no se aleja mucho de las costumbres de las que fueron nuestras culturas mexicanas, los ataúdes eran de  piedra revestidos con petróleo en la base, la persona fallecida era colocada en posición fetal (el ataúd era visto como un vientre materno),  y después tapado con piedra, este era símbolo de renacimiento para la persona que había muerto. 

Ataúd con petróleo

Así continuamos paso a paso por cada detalle del Museo hasta que nos encontramos una cabeza momificada dentro de un capelo de vidrio, llamado “El Hombre de Sal”, Amir nos comentó que era la cabeza de un hombre que data de la época del Imperio Aqueménida ( del año 300 ac.),  de algún ario que se encontró en las minas de sal de Chehrabad. Con esto se me despejaron las dudas sobre la raza aria, pues Amir nos explicó que la  llamada “raza aria o raza superior” de la que hablaba Hitler, llegó de su pueblo iraní, pues resulta que Iran literalmente significa “el país de los arios” que con la llegada de diferentes etnias por los diferentes ataques que sufrieron los persas estos se mezclaron, ya sea con indios, mongoles, afganos, árabes, lo cual hizo que se perdieran las características físicas originales de los persas, que eran rubios o pelirrojos, y de complexión alta principalmente, se puede decir que los arios mas originales en el Oriente Medio son los kurdos los cuales habitan entre la frontera de Irán y la de Turquía, yo le creo. 

“El Hombre de Sal”, cabeza momificada encontrada en las Minas de Sal Chehrabad

La primera visita para conocer los antecedentes de Irán en este vasto Museo Arqueológico fue muy enriquecedora, me abrió el panorama, estoy segura que ese era el objetivo y fue cumplido, pero ya deseaba ver mas… 


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