Hemos tenido la oportunidad de escuchar a destacados trabajadores contratados por la iniciativa privada o pública hablar de que quieren emprender cuando se jubilen o cuando algo extraordinario suceda. Es un anhelo que se tiene y que no debería esperar.

Es una realidad que cuando tienes compromisos y un nivel de vida establecido, no es fácil detenerse para iniciar un negocio. Lo ideal es empezar cuando los compromisos son menos y correr el riesgo de iniciar, aparentemente no es tan complicado. Pero de cualquier manera piensa en tu negocio, busca las alternativas para hacerlo realidad y emprende.

Para los económicamente más afortunados, hay empresas que venden Franquicias de diferentes tamaños y presupuestos y en teoría te aseguran una taza alta de éxito. No hay duda que hay franquicias millonarias que valen lo que estas comprando pero no hay garantía. Cuando compras una franquicia entras a un negocio que alguien más arrancó y le costó el aprendizaje y el establecer las prácticas de negocio que lo harán rentable. Si este negocio es algo que siempre has querido, tienes los recursos para invertir, te apasiona el giro, entonces vas por buen camino.

Pero qué pasa si no entras en este selecto grupo de gente con posibilidad de invertir una buena cantidad de dinero.

Aquí mis recomendaciones basadas en mi experiencia personal.

1. Emprende algo que te apasione. Habrán momentos difíciles y la pasión por lo que emprendes es un buen motor.

2. Cambia cachuchas. Se optimista en que te va a ir bien, haz un plan realista visto de manera positiva, luego se el abogado del diablo y cuestiona cada buena idea. Cuando sean mas los aspectos positivos socializa la idea con gente de tu confianza y ojo critico.

3. Evalúa bien los recursos que vas a invertir y cuando estés seguro considera el doble, es preferible estar preparado y no utilizarlos que quedarte corto y perder tu inversión

a. Recursos humanos.

b. Capital.

c. Equipos.

d. Logística.

e. Legal y Fiscal.

f. Tiempo.

4. Evalúa bien a los posibles socios y dejen las bases por escrito. Un buen amigo no siempre es un buen socio, ni un buen socio es siempre tu mejor amigo.

5. Asesórate en los aspectos que no conoces. Nadie es experto en todo y sale más barato pagar una asesoría que perder tu inversión por temas técnicos, legales, fiscales o de cualquier índole.

6. Considera a la persona indicada para cada rol, no al más barato, ni a tu amigo o familiar.

7. Cuida los costos. Gasta lo menos posible que cumpla con lo que requieres, aun cuando te empiece a ir bien.

8. Establece los procedimientos más simples que cumplan con lo que se requiere. Mas pasos es mas trabajo, mas gente, mas costo.

9. Compra lo que cumpla el requerimiento. Equipo, software, computadoras o lo que requieras, sin lujos pero que no se quede corto porque puede salir caro.

10. Pon diversos escenarios con métricas y da seguimiento constante para tomar acción inmediata para que tu negocio vaya por buen camino.

11. Siempre enfrenta la realidad.

12. Lee textos especializados. Hay muchos libros especializados de reconocidos autores sobre emprender, le dos o tres porque nadie tiene la verdad absoluta. Ve varios autores que te darán mas de una óptica de los aspectos a cuidar tómalos en cuenta pero será tu negocio y tu visión. Hay muchos casos de gente muy hábil con poca escuela y poca asesoría que son exitosos en su negocio.

No es fácil emprender, pero da mucha satisfacción; prepárate y emprende porque tu, tu familia y nuestro país lo necesita.

Les envío un cordial saludo.

 

 

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