Nos miramos a los ojos y en silencio nos preguntamos si tú o yo somos de esas “cuántas“.

Hoy, cuántas mujeres no despertaron con el piqueteo del celular anunciando multitud de mensajes festivos, algunos muy amorosos, algunos reflexivos, algunos otros simpáticos memes o gifs que hacían reír y con velocidad se compartía a todos los grupos de nuestras mujeres, esas amigas, esas parientas, esas todas las que nos rodean…, los hombres, entre ellos los colaboradores, los amigos, los parientes, los enamorados, los pretendientes tampoco se quedaron atrás con mensajes, telefonazos y a quien mejor le fue, hasta con flores, bendiciendo los pasos que en la vida las mujeres dan en su diario ir y venir, bendecidos esos que lo hacen honestos de su admiración a las mujeres, pero cuántos lo harán de verdad con sincero entusiasmo, porque habrá quien festeje y felicite, y por detrás envíen perversos mensajes burlándose de la condición de la mujer, haciéndola pasar como seres inferiores, que sean la obscura cara del machismo, de la discriminación de género, del abusador sexual, del acosador en trabajos, medios de transporte, incluso de la más mínima envidia y competencia en logros laborales, con las que antes, en un grupo donde quizá la madre o la hermana se encuentren o a la que buscan conquistar para un rato, bendijeron.

Y cuántas de esas amigas y compañeras, ríen y comparten, sintiéndose festejadas y amorosas de tener un día, sólo un día para festejar ser mujeres, cuántas de ellas en realidad sus vidas son sacrificios constantes con el mal trato que reciben en sus hogares, trabajos, por no decir de todas nosotras las mujeres que vivimos constantemente a la defensiva en el transporte colectivo, al caminar en la calle, en el conducir entre un mundo de hombres que se sienten superiores, o mujeres que incluso maltratan a otras, porque también se sienten superiores, pero ¿superiores a qué?, ¿a ser fuertes porque sin vergüenza alguna someten al “ser débil y estúpido” como llaman a las mujeres, ¿cuántos maltratan y cuántas esconden sufrimiento en nuestro propio entorno?, sonríen en sus posibles grupos, pero callan sus desdichas matrimoniales, sus desventajas en los trabajos, sus prohibidos comentarios de los acosos a las que sin querer son sometidas, y qué decir de esas mujeres que maltratan mujeres, incluso dentro de nuestro propio ambiente, hasta en el más cercano, en el que ni nos imaginamos.

Hoy en mi grupo de amigas, en ese preciso momento de intentar desearnos un “feliz día de la mujer “ nos quedamos viendo a los ojos, como en complicidad absoluta por un festejo que no sentíamos, sino que más bien nos estrujaba el corazón, recordamos vehementes, porque así lo describían nuestros rostros, esos tristes hechos por los que ahora se conmemora y “da valor a la mujer”.

¡Tuvieron que morir mujeres para que las demás a través de los tiempos renacieran!, pero cuántas en realidad renacen y dicen ¡basta!, cuántas de verdad incluso tienen la conciencia de no crear monstruos machistas, porque al final del día, esos hombres equivocados fueron traídos al mundo por una mujer, ¡tuvieron madre!, nos dijimos; hicimos de esta mañana un momento de silencio, de luto, de duelo por todas las mujeres que aún tienen que luchar e intentar escapar de esas trampas de amor, de esas trampas que por obtener un mejor empleo intentan someter a los que se sienten poderosos, de esas mujeres que no son escuchadas, de esas mujeres que en su lucha no pudieron mas que morir en manos del feminicida, nos dimos en un acto de solidaridad, una sonrisa purificadora y un abrazo reparador, agradeciendo que somos mínimamente las que hemos pasado situaciones difíciles de discriminación de género, de abuso de género, a través de nuestro recorrido en la vida y estamos bien, con vidas sanas y libres, agradecimos a aquellas que se hicieron notar para que la mujer levantara la voz y dijera “¡basta! Por fin…”

Un cruento y triste hecho conmemorativo nos trajo a celebrar un día al año que somos mujeres, y que nos sentimos agradecidas con todo amor a nuestro ser femenino, a pesar de los pesares de muchos, que así es y seguirá siendo, para hacernos notar , así fue, así lo recordamos, así hacemos un minuto de silencio que dure 24 horas o toda la vida de cada una, para recordar dignamente a esas mujeres que un día como hoy 8 de marzo en su lucha se quedaron atrapadas para morir en un incendio intencionado.

La historia nos guarda el trágico relato para tomar conciencia y en este están los hechos del 8 de marzo de 1908, cuando trabajadoras del sector textil de la fábrica Cotton de Nueva York, en el reclamo de igualdad de derechos para mejorar sus condiciones laborales, entre ellos la reducción de jornada, derecho para unirse a los sindicatos que solo eran de hombres y el cese a la explotación infantil, se manifestaron dentro de la fábrica declarándose en huelga. Pero los dueños de la fábrica cerraron las puertas y ventanas con ellas dentro, alegaron posteriormente que era práctica normal al terminar la jornada laboral, pero sin saber cómo comenzó el incendio sin escapatoria para estas mujeres, muriendo más de 120 mujeres. Posteriormente se dijo, de acuerdo al peritaje, que había sido una colilla de cigarro entre las telas lo que ocasiono el incendio, coincidiendo con la manifestación que ahí se llevaba a cabo.

Pero no fue hasta 1975 cuando la Asamblea de las Naciones Unidas marcó en el calendario este día como Día Internacional de la Mujer, en conmemoración a esas muertes de 1908, además de la huelga de trabajadoras textiles de la compañía Lower East Side, que también sucedió un 8 de marzo pero de 1857, en donde las mujeres recibían un salario mucho menor al de los hombres con jornadas de trabajo agotadoras de más de 12 horas y maltratos laborales, entre ellos acoso sexual, difamación social, y lo que pudiera surgir para denigrar la situación de la mujer, percibían un 60% o hasta un 70% menos dinero que los hombres . Las mujeres declarándose en huelga organizaron una marcha por la ciudad para hacer denuncia obteniendo una fuerte represión policiaca.

Es por eso que la ONU estableció el 8 de marzo que relata situaciones similares y con finales dramáticos para las mujeres de esas épocas, y que es seguro, que aún, de una u otra manera existe en nuestra tan avanzada época.

Abracémonos y tengamos el valor de decir ¡Basta!, agradezcamos nuestra maravillosa condición femenina que es increíblemente fuerte.

Deja un comentario