Belleza y Virtud Coleccionismo a través del Turismo

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Entre coleccionistas nos encontremos… ¡Siempre!

Retrato de Joseph Mayer, orfebre, anticuario y coleccionistas inglés en la biblioteca de su casa. William Daniels, 1843

Si, siempre he admirado el detalle, la dedicación, el amor de un coleccionista, desde mi hermosa abuela que sin querer “queriendo” guardaba con tanto cariño diferentes tipos de Biblias, ella seguro no sabía que se había vuelto una coleccionista y yo lo agradecía, en especial cuando me contaba el detalle de cada una, de donde provenía cada ejemplar, que de qué lugar la consiguió, que quién se lo había obsequiado, que en qué momento, en fin que es un deleite escuchar la adopción de cada objeto al que se le da un lugar en una amorosa colección, así he disfrutado diversos y singulares recuerdos de amigas, parientes, y  de mi suegra, de todos sus viajes (que no han sido pocos), los cuales admiro tanto porque esa recolección de “recuerdos” han formado un pequeño y organizado museo en cada uno de quien nos complace el arte y la historia de cada lugar.  

Es gracias a ese turismo que comenzó en las clases pudientes en la Inglaterra del siglo XVIII, que al menos una vez en la vida había que realizar un gran viaje, un enriquecedor recorrido por tradicionales e  insospechados lugares que los acercara a la cultura clásica europea, a este le llamaban Grand Tour, el cual podía durar desde un meses hasta  años, con largas estancias en ciudades como Calais, París, Bélgica, Florencia, Roma y Nápoles. Fue a través de estos fastuosos viajes “turísticos” que se fue recopilando el conocimiento tangible, ya que estas vastas colecciones sirvieron, inicialmente, para mostrar poder y prestigio que posteriormente dieron forma a diversas investigaciones, creando gabinetes para el estudio y luego a los primeros museos modernos, como el Museo Británico, cuya construcción se inició en 1753 y fue inaugurado en 1759. 

Ahora, el soberbio Museo Nacional de Antropología de México, está ofreciendo una muy peculiar exposición de estos jóvenes Coleccionistas Ingleses del  Arte Clásico de mediados del siglo XVIII, el llamado siglo de las luces. La exposición “Belleza y Virtud” exhibe piezas magníficas recopiladas por estos nobles, que en sus recorridos además de aprender idiomas, vivir experiencias y aprendizajes directos, también para nuestra fortuna, adquirieron obras de la antigua Italia, principalmente. Son más de 110 obras entre esculturas clásicas y neoclásicas, pinturas y artes decorativas.

Belleza y Sensualidad

La exhibición está integrada por cuatro núcleos temáticos “El Gran Tour”, en donde se describen los viajes y sus experiencias; “ La organización de las colecciones”, que se refiere a los catálogos privados de los ricos viajeros; “Modelos de virtud” que expone cómo la cultura clásica influenció la vida social e intelectual inglesa; y “Sentimiento sobre la razón”, que alude a los cambios de pensamiento en la época de la Ilustración, en especial en los últimos años del siglo XVIII, cuando aparece la lucha de clases y que se ve reflejada en el romanticismo. 

Vendedoras de Flores en Londres, Gustave Doré, 1832

Es motivo de agradecimiento mayúsculo el poder disfrutar de una exposición en donde se reconoce a aquellos coleccionistas o mecenas que nos han ido formando la idea de un pasado, pues gracias a sus viajes, casi obligados, a su dinero bien empleado, y a su placer de buscar, de juntar, de no despreciar cada piedra y cada detalle de los lugares antiguos que han recorrido, ahora tenemos museos tan exquisitos llenos de arte, historia, conocimiento, cultura en toda la extensión de la palabra, para satisfacernos sensorialmente recorriendo, saboreando y desmenuzando estas muestras.

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